Os presento a mi “dueño”, sí, este súper hombre que está alterando mi sistema nervioso hasta límites insospechables. Incluidas mis horas de sueño, y en los momentos de relax, me invade un “no sé qué”, cada vez que oigo su nombre, que ya se parece el mostruo que se escondía debajo de mi cama, hasta no hace mucho. Creo que debería de alguien explicar que este hombre que TUVO súper poder para levantar empresas, pero que el juego de monopoly ya lo dejé para otras futuras generaciones, que a ciertas edades la cabeza no da para mucho y ahora sólo tiene súper poderes para “cagarla” con sus súper movimientos, realizados con sus “regordetes deditos”.
Yo a éste tío, no le he visto en mi vida, ni siquiera conocía que era dueño del lugar donde trabajo, pero últimamente su nombre resuena en mi cabeza, y me produce unos dolores muy agudos…Mi cefalea ha encontrado su posible “virus” y sólo cuando este personaje salga de mi vida, podré vivir tranquila y en paz. Eso espero.
Hoy sólo pido, que he tenido ya mucho para mi pequeño body, y que ahora lo único que quiero es que esto ACABE, para bien si fuera posible o para mal, pero que se ponga un FIN.
Tres meses de agonía no sé si podré soportarlo, pero tengo que tener fortaleza y paciencia para ello. Hoy más que nunca necesito mis SUPERPODERES.
Como en toda historia de súper héroes siempre hay un súper héroe bueno, que impide que la bomba exploté en nuestras manos. Nuestro “McGuiver” salvador que con un simple chicle impide que el reloj acabé explotando en el último segundín.
En este período he aprendido muchas cosas, y al final, de todas las experiencias hay que sacar un aprendizaje y de este período me llevo una; que siempre hay que mantener la sonrisa y positivismo, pero que un momento dado hay que pisar la tierra y la realidad que vivimos, manteniendo la calma y sobre todo, entender, que estamos en sus manos, al igual que lo estuvimos hace un tiempo, en aquellos MARAVILLOSOS AÑOS, que todo iba bien y mi futuro estaba al menos hasta que yo quisiera, bastante estable.
Hoy, empezamos una cuenta atrás, en la que nadie estamos a salvo y en la que ni el chicle, ni el “salvador” podrá hacer ya nada por nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario